
Si la viste en Glee seguro que la recuerdas como la cheerleader viciosilla que acabó resultando lesbiana. Y aunque no viéramos ni una escena de guerra de pompones en el vestuario femenino, nos queda el recuerdo de los primeros papeles de Naya en El príncipe de Bel-Air o Los vigilantes de la playa, donde descubrimos lo bien que le sientan los bikinis. E imaginamos lo inconmensurable que debe estar sin ellos.