

¡Sí! Sabíamos que la cierta manía/desazón/repelús que nos produce Pablo Motos no podía ser sólo fruto de nuestra paranoia esquizoide (porque nos tomamos las pastillas cada día). Gracias, queridos lectores, por confirmar que el presentador de Cuatro tampoco os hace mucha gracia. Aun así, esa escena de cama con la Pataki, ese conseguir que cada celebrity que pise nuestro país vaya a su programa... Va, Pablo, ¡dinos tu secreto! Aunque si implica pactos diabólicos, casi no.
Se rumorea que su musical de El Padrino con María Jesús y su acorleone está siendo usado como método de tortura en Guantánamo.


Rober Bodegas


Diego Arjona


Dani Martínez